La iglesia de Auvers-sur-Oise es un cuadro pintado al óleo sobre tela del pintor holandés Vincent van Gogh. Data del año 1890. Mide 94 cm de alto y 74 cm de ancho. Esta pintura se encuentra en el Museo de Orsay (París, Francia).
Después de que Van Gogh dejase el hospital de Saint-Rémy-de-Provence el 16 de mayo de 1890, abandonó el sur de Francia para dirigirse al norte. Hizo una visita a su hermano Theo van Gogh en París y después se marchó a Auvers-sur-Oise, por consejo de su amigo Camille Pissarro, para que lo tratase el doctor Paul Gachet. Aquí Van Gogh pasó lo que serían sus últimas diez semanas de vida y en este breve lapso de tiempo pintó un centenar de cuadros. Van Gogh pintó durante un tiempo las flores del jardín del doctor, y luego fue dedicándose a la población y su entorno. Así descubrió la iglesia del pueblo, de estilo gótico, que pintó en este cuadro: La iglesia de Auvers-sur-Oise.
Este cuadro, con otras telas como el Ayuntamiento de Auvers y numerosos cuadros de pequeñas casas con los tejados de tejas son reminiscencia de las escenas de los paisajes nórdicos de su infancia.2 Una cierta nostalgia por el norte se podía ya notar en sus últimas semanas en Saint-Rémy: en una carta de un par de semanas antes de su partida, escribe «mientras estaba enfermo hice de todas formas algunos pequeños lienzos de memoria, que verás más adelante, en recuerdo del norte.»
Precisamente, se refería a un trabajo similar hecho en Nuenen cuando describe este cuadro en una carta a su hermana Wilhelmina:
Tengo un cuadro más grande de la iglesia del pueblo –un efecto en el que la construcción parece ser violeta contra un cielo de simple azul oscuro, cobalto puro; las ventanas parecen como manchas de azul ultramar, el tejado es violeta y en parte anaranjado–. Al fondo, florecen algunas plantas verdes, y arena con el reflejo rosa del sol. Y otra vez más es casi la misma cosa que los estudios que hice en Nuenen de la vieja torre y el cementerio, solo que probablemente ahora el color es más expresivo, más suntuoso.
El «simple azul oscuro» lo usó también en su Retrato de Adeline Ravoux, pintado en el mismo breve período que pasó en Auvers-sur-Oise.
La iglesia se alza sobre una colina levemente elevada. El cielo es de un color azul profundo, que se refleja en las amplias vidrieras. La parte superior del cuadro está iluminada brillantemente por el sol, pero la iglesia misma está cubierta por su propia sombra, y «ni refleja ni emana de ella ninguna luz propia».
Después de que Van Gogh fuera expulsado de la carrera evangélica que esperaba proseguir en el Borinage, escribió a su hermano Theo desde Cuesmes en julio de 1880, y citó la imagen de Shakespeare de Enrique IV, Parte 16 del vacío oscuro dentro de una iglesia para simbolizar una «predicación vacía y nada ilustrada»: «Su Dios es como el Dios del borracho Falstaff de Shakespeare, 'el interior de una iglesia'»
Alrededor de la iglesia se distingue hierba verde y caminos, bañados de luz, y que llevan en direcciones diferentes. El tema de los caminos divergentes también aparece en Campo de trigo con cuervos. Por uno de ellos se acerca una campesina al templo. En los laterales del cuadro pueden distinguirse las casas del pueblo y árboles.
Los colores son fuertes. Las pinceladas se han aplicado con vigor.
Es uno de los últimos cuadros de Van Gogh y, sin embargo, nada permite pensar en la desesperación que le llevaría al suicidio.
La iglesia se encuentra en Place de l'Eglise, 95430 Auvers-sur-Oise, Francia.
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 Campo de trigo con cipreses (1889)
Cuando Vincent pintaba lo hacía con mucha fuerza, poniendo todo su esfuerzo pincelada a pincelada. Se ponía como meta obtener el mejor resultado posible, y era realmente exigente con el mismo. Esto le ocasionaba importantes problemas personales, los cuales le desembocaron en algunas de sus más severas crisis. A él no le importaba no comer, o pasar horas y horas sin dormir, su meta era acabar la obra que estuviese realizando porque ya tenía en mente otras muchas otras. Y es que aunque tuvo una vida muy breve, fué un artista que realizó cientos de telas y dibujos, realizando varias obras en un sólo día.
Van Gogh escribió en una de sus cartas: "Los cipreses me preocupan siempre; quisiera hacer algo como las telas de los girasoles, porque me sorprende que nadie los haya hecho todavía como yo los veo".
Cuando llegó a Saint-Remy se impresionó mucho al ver los cipreses. Y es por eso que quiso plasmarlos en algunas de sus obras. Hay que recordar que en este periodo Vincent vivió sus crisis más graves, pasó por momentos muy delicados de salud. Tocó el tema de los cipreses en otras siete obras. Yo veo en la obra mucho dinamismo, con las destacadas formas de los cipreses, las ondulantes nubes del cielo, o las vivas pinceladas del trigal. El cuadro transmite mucha energia, mucha expresividad en cuanto al tratamiento que Vincent le otorga a la pincelada, y a la magnífica distribución del color en la tela. El cuadro me transmite el estado de ánimo del artista.
Vincent Van Gogh - “La siesta” (diciembre 1889-enero 1990, óleo sobre lienzo, 73 x 91 cm, Museo d'Orsay, París) Van Gogh pintó esta obra durante su estancia en el asilo de Saint-Rémy, donde se había internado voluntariamente para curarse de la crisis que se había iniciado con el famoso incidente de la oreja. Allí los temas para pintar escaseaban, sobre todo durante los meses de invierno, así que se dedicó a copiar cuadros de artistas a los que admiraba. Este famoso lienzo está inspirado en “La meridienne” de Jean-François Millet (1866), que formaba parte de una serie de cuatro pinturas titulada “Las cuatro horas del día”. Van Gogh copió estas cuatro obras de Millet que más adelante le enviaría a su hermano Theo para que se las quedase o se las regalase a sus hermanas, como prefiriese (al estar basadas en otros cuadros, consideraba que no valían para la venta).
Irónicamente, la copia de Van Gogh de esta pareja de segadores durmiendo la siesta ha acabado por ser más conocida que la pintura original de Millet . La reproducción que tenía Van Gogh de la obra era una xilografía en blanco y negro realizada por Adrien Lavieille (por eso la imagen está invertida respecto a la obra original). Como no tenía colores de referencia, tuvo que inventárselos, creando este precioso juego de tonos complementarios: azul-naranja y amarillo-violeta. Para Van Gogh no era una simple copia, sino una reinterpretación, ya que tal y como le explicaba a su hermano en una carta (13 de enero de 1890), tuvo que “trasladar a otro lenguaje, el de los colores, las impresiones de claroscuro y blanco y negro”.
Aunque trató de copiar fielmente todos los detalles de la obra de Millet, los colores y la pincelada son tan personales que hacen que el lienzo sea un Van Gogh típico. Y es que los grandes artistas tienen una personalidad tan marcada que no son capaces de copiar sin dejar su propia huella.
 Casa de campo en la Provenza (1888)
Van Gogh buscó en los días iniciales del verano la inspiración en los alrededores de Arles, interesándose por los trigales o las casas de campo provenzales como ésta que contemplamos. Un sendero se dirige hacia una cancela abierta en la zona de la derecha mientras que un campesino avanza hacia la casa que observamos al fondo. Las tonalidades amarillas dominan la composición, contrastando con los azules del cielo, los verdes de los árboles o el rojo de las amapolas. El efecto atmosférico obtenido, mostrando la luz del atardecer, es una herencia del Impresionismo, conocido por Van Gogh en París gracias a su estrecho contacto con Pissarro. La pincelada es tremendamente variada, creando los diversos elementos con ella; así en el trigal es más suelta y empastada mientras que en las flores se organiza a base de pequeños puntitos o en los edificios observamos las líneas sabiamente trazadas. Vincent está en el camino de su estilo personal, elaborando las diferentes influencias a su antojo para obtener magníficos resultados.
 La cosecha (en neerlandés De oogst) o La llanura de Crau, cerca de Arles, con el Mont Majour al fondo es un cuadro pintado al óleo sobre tela del pintor holandés Vincent van Gogh. Data del año 1888. Mide 73 cm de alto por 92 cm de ancho. Esta pintura se encuentra en el Museo van Gogh (Ámsterdam, Países Bajos).
El propio Van Gogh proporcionó el título de la obra: La Moisson, esto es, la cosecha. Como otros cuadros de Van Gogh, se trata de una obra pintada al aire libre. Forma parte de una serie de cuadros sobre los campos de trigo y la cosecha que Van Gogh pintó a partir de junio de 1888. Representa un paisaje mediterráneo, que Van Gogh pintó varias veces. Es un paisaje luminoso y provenzal, semejante al que pintaba su admirado Cézanne.
Van Gogh maneja hábilmente la perspectiva para llevar la mirada, a través de los campos de trigo, hasta los montes lejanos y el cielo azul. Domina la escena el intenso sol veraniego, que arranca destellos de las espigas, las vallas, el carro y las granjas. Precisamente la intensidad de la luz dificultaba la pintura de la vasta planicie, como señaló el propio Van Gogh en una carta a Émile Bernard. La casa de la parte superior, a la derecha, refleja intensamente la luz, reverberando en su fachada blanca. Se nota en este cuadro la influencia del arte de estampas japonés, que tanto admiraba Van Gogh. El pintor llamaba a su paisaje «mi Japón provenzal».
Van Gogh dibujó este tipo de escenas campesinas a lo largo de toda su carrera. Consideraba que el trabajo de campo era duro y poco recompensado, lo que para él tenía un significado simbólico, ya que equivalía a la labor espiritual del hombre en la Tierra.1 No le bastaba con representar el paisaje, sino que quería transmitir la esencia de la vida rural.
 Los lirios es un cuadro al óleo sobre lienzo (71 x 93 cm) realizado en mayo de 1889 por Vincent Van Gogh. Es una de las muchas pinturas y grabados de lirios creadas a lo largo de su vida.
Los lirios fueron una de las primeras obras realizadas mientras Vincent van Gogh vivía en el asilo del Monasterio de Saint-Paul-de-Mausole en Saint-Rémy-de-Provence, Francia, en el último año antes de su muerte en 1890.
Fue pintado antes de su primer ataque en el asilo. Falta la alta tensión que se ve en sus obras posteriores. Llamó a la pintura "el pararrayos para mi enfermedad" porque sentía que podía evitar volverse loco al seguir pintando.
La obra está influenciada por el patrón decorativo de las impresiones xilográficas japonesas ukiyo-e, como muchas de sus obras y las de otros artistas de su época. Las semejanzas se presentan con los bordes bien definidos, puntos de vista inusuales, incluyendo vistas en primer plano, de cerca. El color es aplanado, no modelado de acuerdo con la caída de la luz, aplicando los consejos proporcionados por Gauguin sobre las tonalidades del color.
El artista consideraba a esta pintura un estudio, y es así, probablemente, porque no hay dibujos conocidos de ella,1 aunque Theo, su hermano, se lo pensó mejor y rápidamente presentó la obra a la exposición anual de la Société des Artistes Indépendants en septiembre de 1889, junto con Noche estrellada sobre el Ródano. Sobre la exposición, le escribió a Vicente: "Saltan a la vista desde lejos. Los lirios son un hermoso estudio lleno de aire y vida."
 Los girasoles (en francés, Les Tournesols, en neerlandés, Zonnebloemen) es una serie de cuadros al óleo realizados por el pintor holandés Vincent van Gogh. De la serie hay tres cuadros similares con catorce girasoles en un jarrón, dos con doce girasoles, uno con tres y otro con cinco. Van Gogh pintó los primeros cuatro cuadros en agosto de 1888, cuando vivía en Arlés, en el sur de Francia, y otros tres similares en enero del año siguiente.
Las pinturas están todas ejecutadas en lienzos de cerca de 90 x 70 cm. Usó un pigmento en sus girasoles, el amarillo de cromo o cromato de plomo, al cual deben su misterioso y enigmático color. La descomposición del cromato de plomo por efecto de la exposición a la luz convirtió el amarillo brillante original en un tono pardo verdoso.
Van Gogh se estableció en Francia en marzo de 1886, tras un duro invierno en que falleció su padre y pasó penurias económicas. Animado por su hermano Theo, se estableció en París, la capital del arte en aquel entonces, donde se vivía un ambiente de efervescencia artística, provocado por la aparición unos años antes del impresionismo. En la capital francesa conoció a otros artistas, como Toulouse-Lautrec, Pissarro, Seurat, Signac y Gauguin, con los que compartía un deseo de renovación del impresionismo. Sin embargo, su naturaleza inquieta le llevó a buscar un lugar más tranquilo para trabajar, y aconsejado por Toulouse-Lautrec se instaló en Arlés (Provenza), donde llegó el 20 de febrero de 1888. Aquí de nuevo se vio en una apurada situación económica, ya que no vendió ninguno de sus cuadros, pero subsistió gracias a la ayuda económica de su hermano. Al cabo de unos meses se reunió con él su amigo Paul Gauguin, con el que convivió por un período de dos meses. Sin embargo, la fricción entre sus diferentes temperamentos provocó graves disputas entre ambos, hasta que el 23 de diciembre Vincent atacó a su amigo con una navaja de afeitar, que luego volvió contra sí mismo y se cortó la oreja. Poco después ingresó en un hospital psiquiátrico en Saint-Rémy, donde procuró olvidar sus frustraciones refugiándose en su trabajo. El año pasado en Arlés fue quizá el más fecundo de su carrera, en el que creó algunas de sus obras más originales.
Van Gogh empezó a pintar Los girasoles a finales de verano de 1888 y continuó durante el año siguiente. Su casa en Arlés tenía la fachada pintada de amarillo; eso, junto con el ardiente sol mediterráneo del sur de Francia, le inspiraron para elaborar esta serie. Los cuadros están estrechamente ligados a la amistad entre Van Gogh y Gauguin, hecho que se demuestra porque uno de los cuadros fue a decorar la habitación de Gauguin. Por otro lado, su amigo le hizo un retrato pintando los girasoles, conservado en el Museo van Gogh de Ámsterdam. El motivo inicial de los girasoles era meramente decorativo, Vincent quería decorar su casa ante la inminente llegada de su amigo, y eligió un motivo que aunaba la belleza con la evocación de la naturaleza, además de que le permitía plasmar su color preferido, el amarillo.
Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio, quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles... Si llevo a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez.
Carta a Theo nº 526.
Las pinturas muestran girasoles en todas las etapas de su vida, desde plenamente en flor hasta que se marchitan. En su día fueron innovadoras en el uso de todo el espectro del color amarillo, que Van Gogh empleó en una gama cromática conjunta con naranjas, ocres, marrones y beiges. El color está aplicado con pinceladas fuertes, agresivas, en pequeños toques salteados, destacando la plasticidad de la pintura, que crea un fino relieve en la tela, para dar volumen a los girasoles. Para resaltar el amarillo y el naranja, empleó verde y azul cielo en los contornos, creando un efecto de suave intensidad lumínica.
Para Van Gogh el amarillo tenía un especial simbolismo, era el color que representaba su mundo interior, hecho que se demuestra porque mandó pintar de ese color su casa en Arlés, donde por primera vez tenía algo propio, un espacio personal, que pensaba convertir en una comunidad de artistas dedicados únicamente a la creación artística. El amarillo es para el artista la vida, el calor, la luz, al ser el color del sol; como él mismo expresó en una carta a su hermano:
Ahora tenemos un calor magnífico e intenso y no corre nada de viento, es lo adecuado para mí. Un sol, una luz que, a falta de un calificativo mejor, sólo puedo definir con amarillo, un pálido amarillo azufre, un amarillo limón pálido. ¡Qué hermoso es el amarillo!
Carta a Theo nº 522.9
En esta etapa de su vida el color fue cobrando en la obra de Vincent una autonomía propia, convirtiéndose más en un aspecto esencial de las cosas y no tanto una descripción física. Así, el color es el medio de expresión de su vida interior, de sus sentimientos, lo que le acerca en ese punto a otro movimiento artístico finisecular, el simbolismo. Ello se denota en su serie de los girasoles, donde destaca la fuerza cromática por encima de la mera descripción realista, ya que estas flores evocan la imaginación del artista, la fuerza expresiva de su temperamento artístico. Otro detalle que apunta al simbolismo es la precisión de los contornos, que en esta corriente artística se hacía para subrayar su singularidad, para remarcar su condición de «símbolos»; esta técnica fue denominada por Édouard Dujardin cloisonismo, y fue también empleada profusamente por Gauguin. Sin embargo, Vincent la empleaba de forma caprichosa, supeditada al conjunto de la obra, por lo que recibió el reproche de su amigo, que era más dogmático en su utilización, lo que fue uno de los motivos de fricción entre ambos.
Tras la ruptura con Gauguin Vincent le escribió a su hermano Theo sobre Los Girasoles:
Tú ya sabes que a Gauguin le gustaba especialmente. Sobre ella ha dicho entre otras cosas: "Esto... esto es... la flor". Tú ya sabes: la peonia es propia de Jeannin, la malva de Quost y el girasol es propio de mí.
Carta a Theo nº 573.
Puente de Langlois (1888)
En los alrededores de Arles, Van Gogh se interesó por unos puentes de madera al estilo holandés que cruzaban el Ródano. El puente de Langlois con mujeres lavando y éste que aquí observamos son las mejores muestras de ese recuerdo de Vincent hacia su país natal. Quizá esta escena tenga más serenidad que su compañera, a la que sigue en sus líneas básicas. Emplea tonos vivos y alegres - amarillos, azules y verdes - aplicados con una pincelada muy corta que se aprecia claramente en el lienzo. La luz del atardecer primaveral inunda la escena, siguiendo al Impresionismo y abandonando las premisas que le dictaba Bernard desde París, en las que solicitaba la primacía de la imaginación sobre la Naturaleza. Los reflejos en el Ródano - obtenidos ahora con tonos claros - demuestran la atenta mirada de Vincent, preocupado más por lo que sus ojos ven que por lo que su mente le dicta. Sólo se permite imitar a Bernard cuando emplea líneas oscuras para delimitar los contornos, similar al cloisonnismo inspirado en las vidrieras y esmaltes medievales.
 El Café de noche es una pintura realizada por el pintor holandés Vincent van Gogh en septiembre de 1888 en Arlés. Su título está escrito en la parte inferior derecha del cuadro, bajo la firma. Actualmente este cuadro forma parte de las colecciones de la Yale University Art Gallery.
En agosto de 1888, Vincent imagina este cuadro. Indica la idea de una carta fechada el 6 de agosto, dirigida a su hermano menor Theo:
... Hoy probablemente intentaré el interior del café donde tengo una habitación, por la tarde, bajo las luces de gas. Aquí, le llaman un «café de noche» (son más bien numerosos), y están abieros toda la noche. Los «vagabundos nocturnos» pueden encontrar refugio, si no tienen dinero para un alojamiento o si van demasiado ebrios.
A principios de septiembre Vincent trabaja tres noches consecutivas en la realización de esta pintura, durmiendo de día. El día 8 el cuadro está acabado. Inmediatamente después lo expone en su cuarto de la Casa Amarilla.
La pintura representa el café de la Estación, a la plaza Lamartine, de Arlés (barrio de la Caballería), regentado por Joseph Michel y su esposa Marie Ginoux, que en noviembre de 1888 posan para Van Gogh y Gauguin. La escena, como indica el título de la obra, transcurre por la noche, precisamente a las doce y cuarto, según el reloj del fondo de la sala. En este gran salon de techo alto, característico de los cafés provenzales del siglo XIX, iluminados por lámparas de gas, se representa en el centro un billar francés y, todo alrededor, en estructura circular, las mesas y las sillas. Bajo la mirada del camarero, bien entrada la noche, una pareja y unos pocos clientes medio dormidos en su soledad.
Esta obra ilustra lAs investigaciones cromáticas del pintor en el uso de colores complementarios, en este caso el rojo y el verde. Van Gogh comenta el mismo esta obra:
... Acabo de terminar un lienzo representando un interior de un café por la noche, iluminado por lámparas. Unos pobres vagabundos de la noche duermen en una esquina. La sala está pintada de rojo, y allí dentro, bajo el gas, el billar verde proyecta una inmensa sombra en el suelo. En este lienzo hay 6 o 7 rojos diferentes, desde el rojo sangre hasta el rosa tierno, haciendo oposición a tanto de verde, pálido u oscuro.
 Noche estrellada en el Ródano(
1888)
Desde su llegada a Arles, el 8 de febrero de 1888, la representación de los "efectos de noche" constituye una preocupación constante para Van Gogh. En abril de 1888, escribe a su hermano Théo:
"Necesito una noche estrellada con cipreses o, tal vez, por encima de un campo de trigo maduro".
En junio, confía al pintor Emile Bernard: "Pero, cuándo haré el Cielo estrellado, ese cuadro que siempre me preocupa" y, en septiembre, evoca el mismo tema en una carta a su hermana: "Con frecuencia me parece que la noche está aún más ricamente coloreada que el día". El mismo mes de septiembre realiza por fin ese proyecto que tanto le obsesiona.
Primero pinta un rincón del cielo nocturno en La terrasse d'un café sur la place du forum à Arles (Otterlo, Rijksmuseum Kröller-Muller). Después esa vista del río Ródano donde transcribe magníficamente los colores que percibe en la oscuridad. Predominan los azules: azul de Prusia, ultramarino o de cobalto. Las luces a gas de la ciudad brillan con un naranja intenso y se reflejan en el agua. Las estrellas centellean como piedras preciosas.
Unos meses más tarde, cuando acaba de ser internado, Van Gogh pinta otra versión del mismo tema: Ciel étoilé (Cielo estrellado, Nueva York, MoMA), donde se expresa toda la violencia de su psiquis perturbada. Los árboles adoptan la forma de llamas mientras que el cielo y las estrellas se arremolinan en una visión cósmica. En la Noche estrellada, la presencia de una pareja de enamorados en la parte inferior del lienzo refuerza la atmósfera más serena del cuadro conservado en el Museo de Orsay.
 El Retrato del doctor Gachet es un cuadro pintado al óleo sobre tela del pintor holandés Vincent van Gogh. Data del año 1890. Es una de las pinturas de Van Gogh más reverenciadas, desde que alcanzó un precio récord en 1990. Hay dos versiones auténticas de este retrato, ambas ejecutadas en junio de 1890 durante los últimos meses de vida de Van Gogh. En ambas se muestra el doctor Gachet sentado ante una mesa y haciendo descansar su cabeza sobre su brazo derecho, pero pueden diferenciarse con facilidad.
Paul Gachet era un médico parisino homeópata y psiquiatra, amante del arte: conoció a Vincent Van Gogh a través de su hermano, Theo e inmediatamente los dos se encontraron en sintonía por tener una visión del arte muy semejante. Era un pintor y grabador aficionado y, además, protegió a varios artistas como Pissarro y Cézanne. Fue uno de los primeros compradores de cuadros de Cézanne, formando una importante colección que en 1952 su hijo donaría al Estado francés.
Después de que le dieran el alta a Van Gogh en el Hospital de Saint-Rémy, acudió a Auvers-sur-Oise, donde el doctor Gachet estaba dispuesto a atenderlo. El pintor acudía con frecuencia a casa del médico1 y éste aceptó posar para Vincent, que desde hacía tiempo buscaba un modelo para retratar del natural.
Trabajando juntos durante la realización de la obra los dos obtuvieron un resultado extraordinario. El cuadro es extremadamente innovador: Van Gogh abandonó la pose estática y convencional de los cuadros precedentes. El triste rostro del doctor es «la expresión desencantada de nuestro tiempo» afirmación de Van Gogh en una carta dirigida a su colega y amigo Paul Gauguin (carta n.º 643 de junio de 1890).
El doctor aparece «pensativo, casi preocupado, con un leve escepticismo». Van Gogh se sentía muy próximo al doctor, de quien decía que era «al menos tan nervioso como yo».
Van Gogh escribió a su hermano en 1890 sobre la pintura:
He hecho un retrato de M. Gachet con una expresión melancólica, que bien podría parecer una mueca a aquellos que lo vean... Triste pero amable, y aun así clara e inteligente, así es como muchos retratos deberían hacerse... Hay cabezas modernas que podrían mirarse durante mucho tiempo, y que se volverán a ver, quizás, con nostalgia, cien años despues.
En cuanto a la forma concreta en que lo representó, escribió a Theo: «la cabeza con una gorra blanca, muy rubia, muy clara; también las carnaciones de las manos son muy blancas, un traje azul y un fondo azul cobalto» (carta n.º 638, datada el 4 de junio de 1890). En el retrato el artista propone un fuerte contraste cromático. en primer plano, sobre la mesa, junto al libro una planta de digital. El digital en la pintura es una planta de la que se extrae un medicamento para tratar de ciertas afecciones cardíacas; es por lo tanto un atributo de Gachet como médico. La parte superior de la obra está separada por una línea ondulada.
La segunda versión del retrato fue ejecutada en el mismo año 1890, poco después del primero. En esta versión del cuadro, donada al Museo de Orsay de París por los hijos del doctor Gachet, Van Gogh ha eliminado (a diferencia del primer retrato) el vaso y el libro, haciendo resaltar la planta de digital sobre el fondo rojo, tratando de modo más sumario el fondo.
La noche estrellada (en neerlandés De sterrennacht) es la obra maestra del pintor postimpresionista Vincent van Gogh. El cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, donde se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria. Data de mediados de 1889, trece meses antes de la muerte de van Gogh. Desde 1941 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Considerado como el magnum opus de van Gogh, el cuadro ha sido reproducido en numerosas ocasiones, siendo una de sus obras más conocidas. Usó óleo humedecido y pinceles finos.
La obra fue pintada en el año 1889, el mismo año que se arrancó el lóbulo de la oreja después de mantener una fuerte discusión con su amigo Gauguin. Poco tiempo después regresó a su casa amarilla, donde empezó a pintar de nuevo; más adelante ingresó en el hospital de Saint-Rémy, donde empezó a tener alucinaciones y ataques epilépticos, pero no recibió ningún tratamiento. Empezó a pintar en el jardín del hospital, donde había cipreses. Van Gogh se comportaba de modo violento contra otras personas; llegó a intoxicarse al ingerir pintura, se sentía acosado por las alucinaciones y lo demuestra en la obra La noche estrellada.
El dormitorio en Arlés es un cuadro de Vincent van Gogh que representa el dormitorio del pintor durante su estancia en la ciudad francesa de Arlés, un motivo sobre el que pintó tres cuadros casi idénticos. El primero, conservado en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, fue ejecutado en octubre de 1888 y se deterioró en una inundación ocurrida durante la hospitalización del pintor. Cerca de un año después, emprendió la realización de dos copias: una, de mismas dimensiones, se conserva hoy en el Art Institute de Chicago; la otra, la del Museo de Orsay, realizada para su familia en Holanda, es de tamaño más reducido.
En una carta dirigida a su hermano Théo, Vincent explica lo que le incita a pintar una obra semejante: quiere expresar la tranquilidad y resaltar la sencillez de su dormitorio mediante el simbolismo de los colores. Para ello, describe: «los muros lila pálido, el suelo de un rojo gastado y apagado, las sillas y la cama amarillo de cromo, las almohadas y la sábana verde limón muy pálido, la manta roja sangre, la mesa de aseo anaranjada, la palangana azul, la ventana verde", afirmando: "Había querido expresar un reposo absoluto mediante todos estos tonos diversos». Mediante estos diferentes tonos, Van Gogh hace referencia a Japón, a sus crespones y a sus estampas. Se justifica de este modo: «Los Japoneses han vivido en interiores muy sencillos y que grandes artistas han vivido en este país». Pese a que, para los japoneses, una habitación decorada con cuadros y muebles no parezca realmente sencilla, para Vincent es «un dormitorio vacío con una cama de madera y dos sillas». Alcanza, a pesar de todo, una cierta austeridad, por su composición constituida casi únicamente de líneas rectas y por la combinación rigurosa de superficies de color que compensan la inestabilidad de la perspectiva.
El cuadro representa el dormitorio de Van Gogh en el número 2 de la Place Lamartine en Arlés, Bocas del Ródano, Francia, conocida como la Casa Amarilla. Era la primera habitación propia que tenía Van Gogh. En ella estuvo en 1888-1889. Lo pintó antes de la llegada a Arlés de Paul Gaugin, amigo del artista: el encuentro habría hecho nacer luego un círculo artístico. La puerta a la derecha se abría a la planta superior y la escalera, la puerta de la izquierda servía para la habitación de invitados que preparó para Gauguin. Sobre la pared del frente se abría una ventana, por encima de una mesita, ligeramente descentrada. Esta ventana daba a la Place Lamartine y sus jardines públicos. Pero el panorama más allá de la ventana no puede verse. La habitación no era rectangular sino trapezoidal, con un ángulo obtuso en la esquina izquierda de la pared frontal y un ángulo agudo en la derecha. Van Gogh evidentemente no dedicó mucho tiempo a este problema, simplemente indicó que allí, de alguna manera, había una esquina. Es un alojamiento modesto, con poco mobiliario, hecho de madera de pino: una cama a la derecha, un perchero, dos sillas, una mesilla de madera en el ángulo y cuadros en las paredes. Una fuerte perspectiva, con la típica leve torsión, propia del autor, refleja sus ideas sobre la pintura.
Terraza de café por la noche (también conocida como Terraza del café de la Place du Forum en Arlés por la noche) es una pintura del Neerlandes Vincent van Gogh realizada en Arlés en septiembre de 1888 representando el ambiente de una terraza. En esta pintura Van Gogh expresó sus nuevas impresiones de Francia meridional. La obra representa un café en la ciudad de Arlés, que en aquel entonces llamaba "Café Terrace" y que más tarde se renombró como "Café Van Gogh". El estilo de esta pintura es único para Van Gogh con colores cálidos y la profundidad de la perspectiva. Ésta es la primera pintura en la cual Vincent utilizó fondos estrellados. Posteriormente vendrían la Noche estrellada sobre el Ródano y La noche estrellada en 1889. Esta obra entra dentro la categoría de pinturas de este autor que buscan iluminar la noche dándole un tinte de alegría y color al paisaje nocturno.
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