La alteración de los polos magnéticos desconcierta a los investigadores

¿Por qué las brújulas se orientan hacia el norte? ¿Es cierto que el magnetismo terrestre está cambiando? Te contamos los secretos de este curioso y esencial fenómeno que desconcierta a los científicos de todo el mundo.


Todo el mundo sabe que las agujas de las brújulas siempre apuntan hacia el norte. Y aunque más o menos coinciden, en realidad no apuntan al norte que geográficamente conocemos, sino al norte magnético. Esto se debe a que nuestro planeta cuenta con un campo magnético que, de hecho, garantiza la supervivencia de la vida tal y como existe en la Tierra.
Debido a este campo magnético nuestro planeta actúa como un imán con sus correspondientes polos. Curiosamente estos no coinciden con el Polo Norte y Sur geográficos, sino que se encuentran desplazados una cierta distancia. Hasta ahora se pensaba que el Polo Norte magnético se encontraba unos 1.600 kilómetros del geográfico, cerca de Canadá. Sin embargo, las últimas mediciones han revelado que este se está desplazando sumamente deprisa desde Canadá hacia Siberia. Algo que ha provocado que los investigadores hayan tenido que hacer cambios de suma urgencia en el Modelo Magnético Mundial, un modelo que describe el campo magnético y controla la navegación moderna. Y es que estos cambios tan repentinos podrían producir alteraciones en los sistemas de navegación que se usan en barcos, aviones o incluso en dispositivos GPS que todos utilizamos en nuestro día a día.

El Polo Norte no siempre ha estado al norte

A lo largo de la historia de nuestro planeta, los polos magnéticos no han estado siempre como los conocemos ahora, sino que han llegado a invertirse varias veces, la última hace unos 780.000 años conocida como Brunhes-Matuyama. Hace unos 41.000 años, durante la más reciente glaciación, ocurrió lo que se conoce como una excursión geomagnética, algo similar a una inversión; pero con la diferencia de que fue temporal. Después de este evento, conocido como Laschamp, los polos volvieron a su posición original tras 250 años.
Los científicos estiman que los polos magnéticos se invierten cada 200.000-300.000 años y ya han pasado más de 700.000 años desde la última inversión.

¿Por qué está cambiando el magnetismo?

La respuesta es simple: nadie lo sabe. Esta alteración está trayendo en jaque a la comunidad científica que no es capaz de encontrar un razonamiento unánime. Se cree que la causa podría estar en cambios en el interior del núcleo terrestre. En el año 2016, este campo magnético sufrió un brusco aceleramiento en el norte de Sudamérica y el Pacífico más oriental.
De momento se debe vigilar muy de cerca el Modelo Magnético Mundial y corregirlo cuando sea necesario, pues de no hacerlo podrían crearse serios problemas para la vida tal y como la entendemos en nuestro planeta.
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El polo magnético norte de la Tierra se desplaza de forma impredecible

El movimiento errático del polo magnético norte obliga a los expertos a actualizar antes de lo previsto el modelo de navegación global del que depende gran parte de nuestra infraestructura tecnológica.

Impulsado por la agitación del hierro líquido que se encuentra dentro del núcleo del planeta a altísimas temperaturas, el polo norte del campo magnético de la Tierra se está desplazando hacia Siberia, alejándose de Canadá a tal ritmo que ha obligado a los expertos a reunirse de manera extraordinaria.
La reunión, que inicialmente tendría lugar hoy día 15 de enero para actualizar el Modelo Magnético Mundial (WMM, por sus siglas en inglés), ha sido pospuesta hasta el día 30 debido al cierre del Gobierno de los Estados Unidos. Desde los métodos que guían la navegación de los barcos a través del océano, hasta el sistema de Google Maps o cualquier otro GPS están determinados por este Modelo, base de toda la navegación moderna.
Los cambios de polaridad del campo geomagnético se han producido a lo largo de miles de millones de años en la Tierra, aunque su estudio comenzó a principios del siglo XX. Desde entonces, este análisis “proporciona una evidencia sin precedentes que plantea preguntas fundamentales sobre la velocidad de los cambios en el campo geomagnético”, según publica la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. “Dichos cambios rápidos de polaridad podrían afectar gravemente a los satélites y a la sociedad humana en el futuro si la intensidad del campo geomagnético actual continúa disminuyendo”.
El movimiento del polo magnético es tan rápido que la última versión del modelo, creada en 2015 y que duraría hasta 2020, ha quedado ya obsoleta. "El error está aumentando todo el tiempo", dice Arnaud Chulliat, geomagnetista de la Universidad de Colorado Boulder y los Centros Nacionales de Información Ambiental de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en el artículo publicado en la revista de ciencia Nature.
En 2016, justo después de actualizar el modelo, parte del campo magnético se aceleró temporalmente en las profundidades del norte de Sudamérica y el Océano Pacífico oriental, un pulso geomagnético que se dio en el peor momento. Después, en 2018, investigadores de la NOAA y del British Geological Survey en Edimburgo descubrieron, mientras hacían una verificación anual, que debido a las rápidas variaciones en el campo magnético las cifras estaban a punto de exceder el margen de error aceptable del modelo.

Rumbo a Siberia


Desde que James Clark Ross lo analizó por primera vez en 1831 en el Ártico canadiense, el polo magnético norte vaga de forma impredecible. En la década de 1990, su movimiento aumentó desde los 15 kilómetros por año hasta los 55. En 2001 ya se ubicaba en el Océano Ártico, donde, en 2007, Chulliat y su equipo aterrizaron un avión en el hielo marino en un intento por ubicar el polo, que actualmente se dirige en línea recta hacia Siberia.
"La ubicación del polo magnético norte parece estar gobernada por dos parches de campo magnético a gran escala, uno debajo de Canadá y otro debajo de Siberia", afirma en Nature Phil Livermore, un geomagnetista de la Universidad de Leeds, Reino Unido. "El parche siberiano está ganando la competencia".
Según publica la revista científica, la aceleración del movimiento del polo magnético norte podría vincularse a un chorro de hierro líquido a alta velocidad debajo de Canadá.

¿Estamos ante una inversión de los polos magnéticos?

La agitación de los metales líquidos que contiene el núcleo terrestre crea el campo magnético o magnetosfera, cuya intensidad nos protege de la radiación. Es en los polos magnéticos donde recae la mayor fuerza de atracción de este campo magnético, que difieren de los polos geográficos y se desplazan según el movimiento de los metales del núcleo. Sin embargo, los expertos desconocen el motivo de que, desde la década de los 90, el movimiento de los polos haya sido más errático y rápido de lo normal.
Algunas de las hipótesis afirman que podría ser el inicio de un proceso de inversión de los polos magnéticos de la Tierra, algo que no sucede desde hace más de 700.000 años. Los expertos aseguran que el peligro de este fenómeno no estaría en el progresivo movimiento de los polos, puesto que podríamos ir reajustando la vida en la Tierra según su inercia, sino en que este proceso debilita el campo magnético que nos protege de la radiación, según afirma el estudio de publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.
De ser así, la superficie terrestre quedaría expuesta al llamado viento solar en un proceso de cientos de años en el que todos los sistemas de posicionamiento global y las telecomunicaciones tal como las conocemos hoy se verían gravemente amenazadas.
Por el momento, los expertos en geomagnetismo no son capaces de determinar qué está sucediendo o si este fenómeno continuará acelerando el movimiento de los polos, lo que obligaría a aumentar la periodicidad de las revisiones del Modelo Magnético Mundial y a descubrir qué significarán para nuestro futuro estos erráticos cambios en el núcleo terrestre.
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El polo Norte se sigue moviendo y ya ha atravesado el meridiano de Greenwich
El próximo año el polo norte magnético avanzará unos 40 kilómetros en su viaje hacia Siberia. Estos cambios obligarán a actualizar los sistemas de navegación, como el GPS


El interior de la Tierra está en constante movimiento. En lo más profundo existe una gigantesca esfera metálica, compuesta por una aleación de hierro y níquel. Está formada por un núcleo externo, que se encuentra en estado líquido y que alcanza un radio de casi 3.400 kilómetros. Dentro de él hay un núcleo interno, sólido y de unos 1.200 kilómetros de radio, que se cree que gira ligeramente más rápido que el resto del planeta (fenómeno que se conoce como superrotación). De hecho, se sospecha que los movimientos de ambas esferas generan el campo magnético de la Tierra. Estos también parecen ser los responsables de que los polos se muevan, de que se inviertan o de que la intensidad del campo magnético cambie con el tiempo. Teniendo en cuenta todo esto, parece claro que la estabilidad que se percibe en la superficie es solo un espejismo.
Esta semana, un equipo internacional de científicos ha presentado la última actualización del Modelo Magnético Mundial, de nombre WMM2020, y que sucede a otro modelo publicado en febrero de este año. El WMM es un conjunto de simulaciones que establecen y predicen el estado del campo magnético del planeta y que son elaboradas por la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el British Geological Survey. Esta última entrega muestra que el polo norte magnético ha atravesado el meridiano de Greenwich y que se está desplazando hacia Siberia, después de dejar atrás Canadá, a una velocidad de unos 40 kilómetros por año.

Situación del polo norte magnético en 2020 - NOAA NCEI/CIRES.

El mapa de 2020 muestra la situación del polo norte magnético al noreste del meridiano de Greenwich. El modelo también muestra una «zona de apagón» alrededor de la cual las brújulas dejan de ser fiables y comienzan a fallar, a causa de la proximidad al polo norte.
Desde que los polos magnéticos fueron descubiertos en 1831, el polo norte se ha movido unos 2.250 kilómetros. Curiosamente, en los últimos 20 años, el polo norte se ha movido especialmente rápido, por causas que no se conocen: mientras que en el año 2000 se movía a unos 10 kilómetros por año, en las dos últimas décadas lo ha hecho a una velocidad media anual de 55 kilómetros.
A priori, estas variaciones no tienen ningún efecto que pueda percibirse a simple vista, más allá de que es necesario tenerlas en cuenta para calibrar los GPS o para renombrar algunas pistas de aeropuerto cuya designación depende de la orientación.
Lo interesante es que ahora mismo se desconoce si estos movimientos de los polos están relacionados con el debilitamiento que se está observando en el campo magnético del planeta, o si están anunciando una inversión magnética, en la que los polos norte y sur intercambiarán sus posiciones.
Los datos de las simulaciones han sido recogida por satélites y 160 puestos de observación terrestres. Los modelos se publican cada cinco años, pero en febrero de este año se decidió adelantar la actualización a causa de los rápidos cambios experimentados en el campo magnético. El modelo presentado esta semana describe cuál será la situación en 2020 si todo va como está previsto.
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