Henri Toulouse Lautrec

 Toulouse-Lautrec y el cartel de la 'belle époque'
El cartel ilustrado, como soporte de anuncios de espectáculos de cabaré, piezas musicales, grandes actores y actrices, ediciones de libros o bicicletas, sale a la calle, sobre todo en París, para reflejar el espíritu de fin de siglo.

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Biografia

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La toilette
Está realizado al óleo sobre cartón. Mide 67 cm de alto y 54 cm de ancho. Fue pintado en 1889, encontrándose actualmente en el Museo de Orsay, París, Francia.
Es un cuadro tomado del natural, en uno de aquellos prostíbulos que el artista visitaba y en los que pasaba muchas horas del día. El encuadre es fotográfico, con evidente acento en el punto de vista en picado, de arriba hacia abajo. La modelo, los pobres objetos de la ambientación recuerdan a Degas, del que Toulouse-Lautrec se consideraba un continuador ideal. La intimidad femenina le atrae del mismo modo que a Degas, como puede verse en esta obra y otras análogas de la misma época: Mujer peinándose (1891), Mujer que se estira la media (1894) o En el aseo (1898).
Los colores son utilizados con parsimonia, en algunos puntos aflora el color del cartón que sirve de fondo. Las intuiciones impresionistas se superan en este cuadro, gracias a las sugerencias realistas próximas a Van Gogh. Los colores son fríos y luminosos. La pincelada es vigorosa. Produce la sensación de cuadro inacabado, de boceto.

En el Moulin Rouge
Fue pintado entre 1892 y 1895. Es una de varias obras de Toulouse-Lautrec que representan el cabaret Moulin Rouge construido en París en 1889; los otros incluyen At the Moulin Rouge, The Dance y el cartel Moulin Rouge: La Goulue.
La pintura retrata cerca de su centro a un grupo de tres hombres y dos mujeres sentadas alrededor de una mesa situada en el piso del cabaret. De derecha a izquierda, las personas en la mesa son: Édouard Dujardin , el bailarín La Macarona, el fotógrafo Paul Secau y el fotógrafo Maurice Guibert . En el primer plano a la derecha, aparentemente sentado en una mesa diferente hay un perfil parcial, con la cara iluminada de forma distintiva, el bailarín inglés May Milton. En el fondo, a la derecha, está la bailarina La Goulue con otra mujer; el fondo del centro-izquierda muestra el propio Toulouse-Lautrec y Gabriel Tapié de Céleyran.
En el Moulin Rouge es propiedad del Art Institute of Chicago como parte de la Colección en memoria de Helen Birch Bartlett , donde se exhibió por primera vez el 23 de diciembre de 1930. Fue exhibida en Londres en 2011 en el Courtauld Institute of Art .

En el circo Fernando
es un cuadro del pintor Henri de Toulouse-Lautrec, realizado en 1888, que se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago, Estados Unidos.
El autor representa el momento en el que la amazona va a saltar con su caballo, escena recortada a propósito por Lautrec y muy frecuente en los impresionistas por influencia de la incipiente técnica de la fotografía. El pintor usó como modelos a su amante, Suzanne Valadon, y a Monsieur Loyal como maestro de ceremonias o domador.

El beso
El beso forma parte de un conjunto de 4 obras, junto con otros 16 retratos de prostitutas que le encarga a Toulouse Lautrec el dueño del prostíbulo a rue d´Ambroise hacia 1892. Estas pinturas estarían decorando el salón principal del prostíbulo cuyos temas son de índole lésbica, erótica, pero con connotaciones tiernas. Esto es importante puesto que se ve un cambio en la pintura de Lautrec respecto a esta serie de pinturas. Todas las representaciones que Lautrec lleva a cabo se caracterizan por ser frías, sin cabida a lo emocional o sentimental y sin un mensaje moral. Lo agradable no existe para Lautrec, no tiene sitio en su universo. Esta serie de obras le reportarán gran fama a partir de este momento. En la actualidad forma parte de una colección privada ya que fue vendida en la casa de subastas Shoteby´s.
Contexto histórico
El momento en el que se desarrolla la obra de Lautrec es en una época conocida como Belle Époque, un mundo de placeres del París de finales del siglo XIX.
En este momento en París se ha producido una remodelación del entramado urbano por el conocido Barón Haussmann. Estos cambios produjeron una separación de realidades. Hasta este momento había una mixtificación de clases en París, pero con esta remodelación urbana las clases quedan bien diferenciadas, distinguiéndose la zona de los más adinerados y una zona más humilde. No obstante, la zona de Montmartre era un espacio donde ambas clases coincidían e iban en busca de diversión.
Sin embargo, el mundo pictórico de Lautrec se va desarrollar lejos de lo que podemos considerar el “contexto histórico” de ese momento. En otras palabras, Lautrec va a desarrollar su pintura en un microcosmos propio, no representa en sus pinturas los acontecimientos del mundo, no se interesa por toda esa gran cantidad de cambios que supone el siglo XIX. Sus temas de interés para sus obras tendrán que ver con la sociedad del momento pero desde un punto de vista más personal.
Sí que eran de su interés el personal que trabajaba en los cabarets como el Mirliton o el Chat Noir. Pero sin duda el lugar el que se convertirá en centro de sus cuadros una vez abierto será el Moulin Rouge. Este será el centro principal de sus cuadros, así como más adelante en su sustento económico ya que empezará a confeccionar los carteles de algunos de estos lugares.
Algunas de las obras de esta colección llegaron a estar expuestas, pero por su temática “controvertida” para la época, en muchos emplazamientos fueron confiscadas por la policía. Se creía que este tema era contrario a los valores burgueses tradicionales los cuales habían cohesionado todo el sistema de la Tercera República.
Análisis
Formalmente se trata de una composición en la que Lautrec plasma una escena de reposo de dos amigas prostitutas que comparten cama. Estas eran amigas del pintor y trabajaban en un burdel.
En este conjunto de obras sí que se puede apreciar cierta emotividad en las relaciones de las mujeres con sus compañeras. Las composiciones de temática lésbica se empiezan a dar en la pintura de Lautrec a partir de 1890. Esto era algo frecuente en los ambientes de la época, entre las bailarinas y prostitutas de cabarets y burdeles de París.
Las dos mujeres sobre la cama son pintadas por Tolouse Lautec quien las observa y plasma sus figuras con una técnica casi puntillista y aun vinculada al impresionismo utilizando sombras coloreadas y gradaciones de colores que dotan a la composición de una atmósfera tenue y de cierta intimidad.
Plasma casi como una instantánea el momento en el que las dos mujeres se abrazan y se besan. El artista quiere mostrar cómo en estos prostíbulos las mujeres buscaban el cariño y el afecto de sus compañeras el cual no encuentran ejerciendo su trabajo. Tolouse Lautrec trabaja esta temática donde predomina lo emocional, erótico y sentimental.
Interpretaciones
Se ha relacionado estas pinturas por su temática con las obras del pintor realista Gustave Courbet. Aunque se ha dicho que su conocimiento sobre este era escaso, sí que los podemos vincular con las temáticas de Courbet ya que en ambos casos sus pinturas fueron censuradas y clasificadas como pornográficas. De hecho, muchas de estas obras eran confidenciales y estaban reservadas a caballeros que querían examinarlas en privado guardándolas en secreto. De cualquier manera, lo que está claro es que ninguno de los dos tuvo reparos en plasmar temas que no eran los más “adecuados” para la época.
Se han hecho muchas lecturas de estas obras. Por una parte, se creen que podrían ser meros informes del comportamiento y la naturaleza de los humanos. Por otra parte, también se cree que puede tener una función caricaturesca queriendo representar temas de la vida matrimonial. También se piensa que quería plasmar aspectos psicológicos íntimos de la sexualidad femenina.
La intencionalidad de la obra Lautrec no era otra que confrontar al espectador ante un tema que era objeto de fascinación general pero que a su vez pertenecía a un ámbito privado. El pintor hace de narrador de estas escenas y a la vez impregna esta pintura de ese carácter bohemio inevitablemente unido con el tema que se representa. Toda esa atmósfera queda plasmada a la perfección en todas sus obras, más allá del mero tratamiento de rostros o expresiones.

La Goulue en el Moulin Rouge (1891-92)
Louise Weber, apodada La Goulue (el glotón), está representada en el Moulin Rouge, un cabaret de Montmartre frecuentado por el demimonde parisino, flanqueado por su hermana a su derecha y, a su izquierda, su amante. Toulouse-Lautrec hizo muchas pinturas de Weber, una artista estrella conocida por su apetito. A lo largo de su trabajo, retrató a individuos no convencionales de una manera audaz, franca y comprensiva. El espacio poco profundo, los recortes en negrita y los contornos pesados y aplanados reflejan los dispositivos pictóricos de los grabados en madera japoneses y la obra de Edgar Degas, que Toulouse-Lautrec admiraba mucho. El artista consideró que esta obra era la mejor de sus pinturas en el salón de baile y la exhibió cuatro veces al año en que se completó.

La payasa Cha-U-Kao
Está realizado al óleo sobre cartón. Mide 64 cm de alto y 49 cm de ancho. Fue pintado en 1895. Actualmente se encuentra en el Museo de Orsay, en el centro de París, Francia.
Historia
El mundo del circo fascinó siempre a Toulouse-Lautrec. Ya lo pintó en los años 1880, y vuelve a ello en la década siguiente, con obras como esta. Las payasas son una variación más de su tema favorito, que es la representación de las mujeres de la noche. Era ya la época de madurez de Toulouse-Lautrec, que fallecería en 1901 y, como es típico de esta última etapa, la pincelada resulta más pesada, con un empaste más grueso.
Cha-U-Kao es un nombre onomatopéyico con el significado de «ruido y caos», que se suponía provocado por las actuaciones circenses. El pintor la había tomado como modelo en otras ocasiones. Es un cuadro realizado en el Moulin Rouge, cabaret parisino frecuentado por Toulouse-Lautrec.
Toulouse-Lautrec representa a la payasa en su camerino, con una peluca blanca y un vestido azul, y poniéndose el tutú amarillo. El intenso cromatismo de la pintura (amarillo, morado, rojo, turquesa) da una gran vitalidad a la escena. Hay rasgos estilísticos que recuerdan las estampas japonesas que tanta influencia tuvieron en los pintores de esta época: con muy pocos trazos describe el ambiente, le da un tratamiento plástico y esquemático al busto de la modelo. El tema y la técnica recuerdan a un pintor admirado por Toulouse-Lautrec, que era Edgar Degas.

Moulin de la Galette
Con esta pintura del salón de baile conocido como el Moulin de la Galette, Henri de Toulouse-Lautrec estableció su reputación como el pintor-cronista de los entretenimientos de Montmartre. En esta conocida imagen, Lautrec empleó la barrera de madera como una división metafórica entre la acción frenética del salón de baile, visto como un borrón en el fondo, y la quietud de las mujeres aburridas y en espera (acompañadas por un hombre patentado) en el primer plano. Utilizó la trementina para diluir su pintura y la aplicó en lavados sueltos, una técnica conocida como peinture à l'essence . El resultado es un aspecto aparentemente inacabado que sugiere tanto la inmediatez de las observaciones del artista como el sórdido de su tema.

En el Cafe
Desconocemos cuál es el oculto significado de este irónico cuadro pintado por Toulouse-Lautrec en 1891, eligiendo como modelos a su buen amigo Maurice Guibert y a una mujer de Montmartre, posiblemente su amante Mariette Berthau. La imagen está inspirada en una fotografía tomada por Paul Sescau, existiendo una significativa similitud entre ambas obras. Guibert era uno de los compañeros de juerga de Lautrec; representante del "champagne Moët et Chandon", era pintor aficionado, siendo calificado por un periódico como "el hombre que mejor conoce a las prostitutas en toda la capital". Era un hombre jovial y amable que siempre fue representado de manera caricaturesca por su amigo.Los especialistas consideran varias hipótesis sobre el tema a tratar. Debido al nombre del café traducible por "la miga" se piensa que se trataría de los restos que quedan después de una prolongada relación a tenor de la escasa comunicación entre ambos personajes. También se plantea la posibilidad de sugerir el tedio provocado los días de fiesta, llegándose a interpretar como una lucha de sexos similar a la existente en El ajenjo de Degas. Las dos figuras se presentan ante una mesa, después del almuerzo, sin ningún contacto entre ambas, dirigiendo Guibert su divertida mirada al espectador. Sobre la mesa quedan dos vasos de vino, la botella y un plato vacío con un cuchillo encima. Al fondo observamos la pared del local, trabajada con una pincelada rápida y diminuta, recordando al puntillismo e incluso a las primeras obras realizadas en París por Van Gogh. El color domina la composición, enlazando con el Impresionismo al proyectar sombras coloreadas en la camisa de la mujer, al igual que hacía Pissarro. No debemos dejar de lado la importancia de las líneas que organizan el espacio, así como resaltar la capacidad de Lautrec para captar los caracteres de sus personajes: la melancolía de la mujer y el abandono del hombre.