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Erg Chebbi, Marruecos
Imagina recorrer en camello las altas dunas, dormir en el desierto rodeado de kilómetros y kilómetros de silencio y bajo las estrellas. Imagina despertar y ver cómo con el sol la fina arena se va tiñendo de colores. En algunos lugares, las dunas del desierto de Erg Chebbi alcanzan hasta 150 metros de altura. Forma parte del Sáhara y se extiende desde Marruecos hasta Argelia. De forma sorprendente, en los inviernos lluviosos se forman algunos lagos en los que se concentran diferentes especies de aves migratorias.
Foto: Gtres



Avenida de los Baobabs, Madagascar
Antoine de Saint-Exupéry no viajó a Madagascar; pero al ver este paisaje de baobabs, uno no puede dejar de pensar en el asteroide B612, el hogar del principito. Este paraje, entre Morondava y Belon’i Tsiribihina, en la región de Menabe, se conoce como “La avenida de los baobabs” porque concentra una treintena de ejemplares de este asombroso árbol que es, junto a los lémures, símbolo de Madagascar. Los baobabs son árboles que pueden llegar a más de ochocientos años de edad y alcanzan alturas de treinta metros.
Foto: AP



Cataratas Victoria, Zambia y Zimbabwe
La Unesco incluyó a las Cataratas Victoria entre los lugares Patrimonio de la Humanidad en 1989. Un parque nacional en el lado de Zambia y otro en el de Zimbabue velan por su protección. Cuando el viajero se aproxima al Parque Nacional de Mosi-oa-Tunya, en Zambia, o, bien, al Parque Nacional de las Cataratas Victoria en Zimbabuea, comprende por qué Mosi-oa-Tunya (“el humo que truena”) es el nombre local con el que se conocen estas cataratas: un ensordecedor rumor llena el ambiente. Es el mismo ruido que sorprendió a David Livingstone cuando las alcanzó en 1855 y las bautizó con el nombre actual.
Foto: Gtres



Archipiélago de las Seychelles
Es probable que si imaginas alguna isla paradisíaca se asemeje mucho a algunas de las islas que forman el archipiélago de la República de las Seychelles. Un grupo de 115 islas en el océano Índico que parecen un tesoro. Aquí se encuentra la playa más fotografiada del mundo, la Source d'Argent. Su clima perfecto, que oscila entre los 24 y 32ºC, sus aguas turquesas y cristalinas, la fauna y flora, hacen de este lugar uno de los destinos más prestigiosos del mundo.
Foto: Gtres



Parque Nacional Namib-Naukluft, en Namibia
Que un desierto tenga fama de ser el más antiguo del mundo, dice mucho de lo especial del lugar. Así ocurre con el desierto de Namibia, que se calcula ya existía hace unos 65 millones de años. Todo él es asombroso; pero la zona más conocida es en la que se encuentran las lagunas desecadas. Allí es tan intensa la deshidratación que los pocos árboles del lugar se fueron petrificando y se convirtieron en fantasmagóricas sombras.
Foto: Gtres



Monte Kilimanjaro, Tanzania
Uno de los lugares míticos de África. La montaña, de la que escribió Ernest Hemingway, está situada en el noreste de Tanzania. Formada por tres volcanes inactivos, es el punto más elevado del continente. Además, el Kilimanjaro es conocido por sus famosos campos de hielo en la cumbre que se están reduciendo de forma drástica desde principios del siglo XX y lo convierten en uno de esos paisajes que ya nunca volveremos a ver igual. El monte y las selvas circundantes constituyen el Parque Nacional del Kilimanjaro, Patrimonio de la Humanidad desde 1987, que es el hábitat de muchas especies amenazadas de extinción.
Foto: Gtres



Parque Nacional Tsingy de Bemaraha, Madagascar
La naturaleza es caprichosa. Sobre todo cuando a las formaciones rocosas les da por hacer esculturas, como ocurre con esta espectacular formación kárstica, en el Parque Nacional Tsingy de Bemaraha, en Madagascar. Dos conjuntos destacados: el Gran Tsingy y el pequeño Tsingy, donde la disolución de la caliza ha originado un laberinto natural casi impenetrable de torres afiladas y estrechas cuevas. El parque nacional es uno de los lugares Patrimonio de la Humanidad.
Foto: Gtres



El Nilo, Egipto
Más que un simple río, casi una divinidad que otorga la vida. Con una extensión que supera los 6.800 kilómetros de longitud, el Nilo es el mayor río del continente africano. Sin él, la civilización de Egipto no habría existido. El curso alto del río dio algunos de los episodios más apasionantes en la historia de las expediciones africanas. El explorador británico John Hanning Speke fue el primer occidental en alcanzar las fuentes del Nilo, una zona que se le resistió al mismísimo David Livingstone. Finalmente, fue el galés Henry Morton Stanley quien confirmó la veracidad del descubrimiento de Speke al circunnavegar el lago Victoria. De paso, le dio tiempo de protagonizar uno de los saludos más famosos de la historia: “El doctor Livingstone, ¿supongo?”, fue lo que dijo al encontrarse enfermo al mítico aventurero en su campamento a la orilla del lago Tanganica.
Foto: Gtres


 

 15 maravillas naturales de África  

El continente africano evoca aventura. Su geografía está hecha de viajes míticos que a lo largo de los siglos nos han deparado algunos de los paisajes más espectaculares del planeta. África, como cuna de la humanidad, es un tesoro cultural y antropológico excepcional.
África es el tercer continente en extensión, por detrás de Asia y América. En su territorio vive el 15 % de la población mundial repartida en 54 estados soberanos, 3 territorios dependientes y algunos pequeños territorios dependientes de estados no africanos.
Su naturaleza y biodiversidad son abrumadoras: árboles milenarios, desiertos, islas y archipiélagos, ríos y lagos míticos, montañas legendarias, selvas, sabanas, el león, el leopardo, el búfalo y el rinoceronte. Un ecosistema único. Tal vez por ello, África fue el continente que más vio crecer el turismo durante el 2017 (según la Organización Mundial del Turismo, 62 millones de llegadas).
Es difícil resumir un continente –las listas son finitas, pero la geografía no–. De todas formas, con esta galería os queremos mostrar algunas de las maravillas naturales de África. Si estáis pensando en un viaje, con estas imágenes os acabaréis por decidir.