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La Antártida tiene algo de irreal, de paisaje de otro mundo, como si el paso de las centurias desde que fue descubierta no le hubiera despojado el carácter de «terra australis incognita». Aunque algunos historiadores creen que el español Gabriel de Castilla pudo ver alguna de las islas Shetland del Sur en 1603 y el británico James Cook fue el primero en cruzar el Círculo Polar Antártico y circunnavegar el continente en la década de 1770, la confirmación de que más allá del Pasaje de Drake había tierra llegaría el 19 de febrero de 1819: el inglés William Smith avistó de forma casual la isla Livingston cuando viajaba desde Montevideo a Valparaíso. Los cazadores de focas tomarían las Shetland y el extremo norte de la Península Antártica a lo largo del siglo XIX, antes de la llegada de los grandes aventureros.
La exploración de la Antártida no tenía parangón; no había que enfrentarse a animales salvajes ni a indígenas hostiles (de hecho, fue auténticamente descubierta por sus exploradores, pues nunca habitó ser humano allí). El oponente era más formidable: vientos de hasta 300 kilómetros por hora, temperaturas inferiores a los 50 grados bajo cero, un océano con aspecto de irascible criatura viva, una banquisa que atrapaba y trituraba los barcos, una costa sin apenas puertos naturales y largos días de helado silencio.
La lucha se establecía entre el aventurero y las fuerzas desatadas de la naturaleza, entre el hombre y los límites de su resistencia. A principios del siglo XX el reto se salpimentó con la rivalidad entre británicos y noruegos, en la que tres nombres brillaron con luz propia: Robert Falcon Scott, Ernest Shackleton y Roald Amundsen, que finalmente ganó la carrera hacia el Polo Sur.
Las bellísimas imágenes que les ofrecemos en este vídeo del sueco Kalle Ljung suavizan de alguna manera esa desolación. Fueron captadas durante el último verano austral, en un periplo en velero de veinte días entre diciembre de 2014 y enero de 2015. El equipo partió de Ushuaia, Argentina, y tras doblar el Cabo de Hornos cruzó el Pasaje de Drake (un tormentoso tramo de mar de 800 kilómetros de ancho) hacia el archipiélago Melchior, en la Antártida. Durante 16 días el barco surcó las frías y cristalinas aguas de la Península Antártica y grabó en HD esta pequeña joya de documental que muestra icebergs de formas caprichosas y la fauna de la zona antes de regresar a Ushuaia.
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ISLA DECEPCION (Antártida)

Vista general de la Base Antártica Española “Gabriel de Castilla” (isla Decepción, Antártida) en diciembre de 2014, - UNIVERSIDAD DE GRANADA
Nacida hace un millón de años, la isla Decepción representa una de las singularidades más notables del Planeta. Se trata, en esencia, de un volcán activo en el archipiélago de las Shetland del Sur, frente a la Península Antártica, con una treintena de cráteres que han vomitado millones de toneladas de lava en el último siglo. Su extraordinario paisaje se reparte entre glaciares permanentes, velados por cenizas, que cubren el 57% del territorio, áridas laderas volcánicas, playas con fumarolas y varios lagos –el llamado Kroner es la única laguna geotermal del Continente Blanco.
Geográficamente, Decepción es una herradura con una amplia caldera central invadida por las aguas marinas que penetran por un estrecho canal, Los Fuelles de Neptuno, formando un atracadero interior natural, Puerto Foster, parada consuetudinaria de los grandes cruceros turísticos.

Localización de la isla Decepción
Historia
Descubrimiento y caza de focas
El primer avistamiento autenticado de la isla Decepción fue realizado por los cazadores de focas británicos William Smith y Edward Bransfield en el bergantín Williams en enero de 1820. La isla fue visitada y explorada por primera vez por el foquero estadounidense Nathaniel Palmer en el barco Hero el 15 de noviembre de 1820 de paso hacia las islas Malvinas. Palmer permaneció durante dos días explorando la bahía central. La actual bahía Foster fue llamada por los estadounidenses Yankee-Harbor, nombre desechado más tarde. Palmer fue el primer nombre de la isla Decepción.
En 1820 el almirante Fabian Gottlieb von Bellingshausen, contratado por Rusia, visitó y rebautizó Decepción, como hizo con otras islas del grupo, llamándola Yaroslav.

Mapa de la isla Decepción realizado por la expedición de 1829 al mando del capitán Henry Foster
.Decepción se convirtió en el centro de la efímera industria de la caza de focas en las Shetland del Sur, que había comenzado en el verano de 1819-1820 -aunque es posible que antes- con un puñado de barcos y que alcanzó un centenar en el verano de 1821-1822. La población de focas era menor en la isla, pero su puerto natural era muy apreciado. La caza excesiva llevó a la casi extinción de los lobos marinos en las Shetland del Sur, y para 1825 la isla fue abandonada por los foqueros.
En 1829 el capitán británico Henry Foster con el barco Chanticleer visitó la isla, realizando mediciones topográficas, pendulares y magnéticas en la caleta Péndulo. Fue la primera expedición con fines científicos que visitó la isla, y luego de dos meses de trabajo el teniente Kendall realizó el primer mapa topográfico de la isla Decepción.
En 1839 el teniente estadounidense Charles Wilkes visitó la isla e hizo estudios de estrategia naval. Ese mismo año el francés Jules Dumont D'Urville en los barcos Astrolabe y Zelee cartografió la isla.
En 1842 el barco estadounidense cazador de elefantes marinos Ohio reportó el primer registro de actividad volcánica en Decepción.
Caza de ballenas

En 1904 la industria de la caza de cetáceos se estableció en las islas Georgias del Sur y no tardó en extenderse a las Shetland del Sur. Al no haber infraestructura en tierra las ballenas eran remolcadas amarradas al buque factoría para su procesamiento. Estos necesitaban un fondeadero protegido y un suministro abundante de agua dulce, para lo que Decepción era un lugar ideal.
Por decreto supremo el Gobierno de Chile aprobó en 1906 los estatutos de la Sociedad Ballenera de Magallanes, organizada por el capitán noruego Adolfo Andresen y por Pedro A. de Brupne, que desde el año anterior realizaba sus operaciones en la caleta Balleneros de Decepción con el buque factoría Gobernador Bories.4 Otras compañías balleneras le siguieron, con varios cientos de hombres residentes en Decepción durante los veranos antárticos.
En 1908, durante la Cuarta Expedición Antártica Francesa, el explorador y Médico Jean-Baptiste Charcot visitó las compañías balleneras noruegas y la chilena en la isla Decepción, en esta última para aprovisionarse de carbón. Un informe de Charcot dice:
Hablo extensamente con el señor Andresen, quien me proporciona datos útiles e interesantes. Hay aquí, en Decepción, tres compañías de balleneros: una chilena y dos noruegas; pero aparte de algunos maquinistas chilenos, los doscientos habitantes actuales de la estación son noruegos. Una de las dos compañías noruegas, tiene como pontón-fábrica un vapor de 2000 toneladas aproximadamente, y llega de las Malvinas; la otra posee dos fragatas de tres palos, viejos veleros que han llegado del Cabo de Buena Esperanza, remolcados por sus pequeñas chalupas de vapor y, en fin, la Sociedad Ballenera de Magallanes, la mejor montada, tiene como pontón-fábrica el vapor de 3000 toneladas sobre el que nosotros estamos (Buque Factoria Gobernardor Bories)...
En 1908 el Gobierno británico formalmente declaró la isla como parte de las Dependencias de las Islas Malvinas. Estableció un servicio postal y designó un magistrado aduanero en Decepción, que debía encargarse de que las compañías balleneras pagaran por sus licencias y no excedieran sus cuotas de caza. Un cementerio fue construido en 1908, siendo el más grande de la Antártida con 35 tumbas.
Como los buques factoría solo podían aprovechar la grasa de las ballenas, desperdiciando la posibilidad de extracción de aceite de su carne, una estación permanente en tierra -la Estación ballenera Hektor (Hektor Hvalfangststasjon)- fue creada por la empresa noruega Hvalfangerselskabet Hektor A/S en 1912. La empresa obtuvo licencia británica en 1911 y hasta 1919 no logró una completa operación de su planta. La instalación consistía en calderas para producir vapor para hervir los restos de las ballenas, cuatro tanques para almacenar el aceite, una carpintería, talleres, línea de molienda, dos almacenes, una fábrica de guano, embarcadero, muelle flotante, dormitorios, cocina, hospital, estación de radio, un pequeño ferrocarril manual, y criaderos de ganado porcino. Además, en 1914 se estableció una casa para el magistrado británico permanente, llamada The Magistrate’s Villa o The Magistrate’s House. and a small permanent magistrate's house in 1914. La caída del precio del aceite de ballena a causa de nuevas técnicas de caza pelágica hicieron que la planta cerrara en abril de 1931 y la isla quedara deshabitada.
Una serie de expediciones exploraron Decepción en esos años, incluyendo la de Hubert Wilkins de 1928, cuando un Lockheed Vega que salió de una pista de aterrizaje en la playa realizó el primer vuelo exitoso en la Antártida.
Disputas territoriales
Decepción permanecía deshabitada desde hacía una década cuando en marzo de 1941 el barco británico HMS Queen of Bermuda fue enviado a destruir los depósitos de carbón y tanques de aceite de la abandonada estación ballenera de la Hvalfangerselskabet Hektor A/S, entonces renombrada Aktieselskabet Hektor Whaling Company, para prevenir su posible uso por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Argentina realizó en la isla Decepción su toma de posesión formal del territorio continental antártico entre los 25° y 68° 34" oeste el 8 de febrero de 1942, mediante el depósito de un cilindro que contenía un acta, y el pintado de una bandera argentina sobre las paredes de la Hektor Hvalfangststasjon. El acto fue realizado por una expedición al mando del capitán de fragata Alberto J. Oddera en el transporte ARA 1° de Mayo. El 8 de enero de 1943 personal del barco británico HMS Carnarvon Castle destruyó las evidencias de la toma de posesión argentina: borró la bandera pintada, dejó escrito que la construcción era de propiedad del Gobierno británico, y envió a Buenos Aires el acta. El ministro de Relaciones Exteriores argentino replicó que su país consideraba sus derechos antárticos como herencia de España. El 5 de marzo de ese año el ARA 1° de Mayo removió la bandera británica y repintó en las paredes los colores argentinos.
El Reino Unido envió en el marco de la Operación Tabarín los barcos HMS Williant Scoresby y SS Fitzroy, que el 3 de febrero de 1944 establecieron una base permanente en la isla, la Base B Isla Decepción (Station B — Deception Island) en la bahía Balleneros, removiendo nuevamente la bandera argentina. La base ocupó las instalaciones de la Hektor Hvalfangststasjon.

Vista de la base argentina Decepción durante la CAV 2009.
El 19 de noviembre de 1947 la Armada Argentina inauguró el Refugio Caleta Péndulo en Puerto Foster. El 25 de enero de 1948 Argentina inauguró su Destacamento Naval Decepción en bahía Fumarolas. El 3 de enero de 1953 Argentina inauguró el Refugio Naval Thorne en la bahía Telefón de Puerto Foster.
El 17 de enero de 1953 fue inaugurado en la caleta Balleneros el Refugio Teniente Lasala (una cabaña y una tienda de campaña) por personal del barco argentino ARA Chiriguano, quedando en él un sargento y un cabo de la Armada Argentina. El 15 de febrero desembarcaron 32 infantes de marina de la fragata británica HMS Snipe armados con subfusiles Sten, fusiles y gas lacrimógeno, apresando a los dos marinos argentinos. El refugio argentino y un cercano refugio chileno deshabitado fueron destruidos y los marinos argentinos fueron entregados a un barco de ese país el 18 de febrero en las islas Georgias del Sur. Un destacamento británico permaneció tres meses en la isla mientras la fragata patrulló sus aguas hasta abril. Posteriormente ambos gobiernos convinieron en no interferir entre las bases de uno y otro.
En 1955 se inauguró en la caleta Péndulo la base chilena Pedro Aguirre Cerda y el Refugio Cabo Gutiérrez Vargas. El 1 de diciembre de 1959 se firmó el Tratado Antártico que congeló las disputas territoriales en la Antártida. En 1961 el presidente Arturo Frondizi de Argentina visitó la isla.

Base española Gabriel de Castilla.
Erupción volcánica
El 4 de diciembre de 1967 mediante un cable telegráfico en Argentina se difundió la noticia: "Sobre la bahía y las playas de la isla Decepción, improvisadamente cae una lluvia de piedras" Durante el 5 de diciembre de 1967 la precipitación pétrea había cesado, para dar paso a una enorme columna de gases y vapores, que proyectada hasta más de mil seiscientos metros, formaba el típico hongo eruptivo. La violenta explosión volcánica destruyó la base chilena Pedro Aguirre Cerda, el Refugio Cabo Gutiérrez Vargas, y la base británica B. Esta última fue reocupada desde el 4 de diciembre de 1968 y fue nuevamente evacuada el 21 de febrero de 1969 en el barco chileno Piloto Pardo (el mismo que la evacuó en 1967) debido a que más erupciones volcánicas dañaron los edificios, siendo finalmente abandonada el 23 de febrero cuando el personal retornó en busca de sus posesiones personales.

Las instalaciones británicas fueron desmanteladas en las temporadas de 1990-1991 y 1991-1992. La Base Decepción de Argentina no fue dañada, pero dejó de ser una base permanente en 1967 y pasó a ser una base de verano. Las únicas fotografías aéreas rescatables de la explosión fueron sacadas por el contralmirante IM en retiro de la Armada de Chile Pablo Wunderlich Piderit, quien sobrevoló el área en el mismo momento de la erupción volcánica.
Interés científico
El 20 de diciembre de 1989 fue inaugurada la Base Antártica Gabriel de Castilla perteneciente a España, para uso en verano. La Base Decepción es abierta cada verano por la Armada Argentina.

Pingüinos en isla Decepción
La isla Decepción se volvió un punto turístico debido a sus colonias de pingüino barbijo, localizadas sobre todo en su cara sudoeste, así como también por la posibilidad de realizar baños termales en excavaciones en la arena de la playa. El monte Flora es el primer sitio en la Antártida en donde se descubrieron plantas fosilizadas.
El 30 de enero de 2007 el crucero noruego MS Nordkapp encalló frente a la costa de la isla Decepción, el daño ecológico aún no ha sido determinado.
En 2011 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas hizo públicas investigaciones sobre la creación de la isla.
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